Hoy
aprendemos a pensar en la gratitud en vez de en la ira, la malicia y la
venganza. Se nos ha dado todo. Si nos negamos a reconocer esto, ello no
nos da derecho a sentirnos amargados o a percibirnos como que estamos
en un lugar donde se nos persigue despiadadamente y se nos hostiga sin
cesar, o donde se nos atropella sin la menor consideración por nosotros
o por nuestro futuro. La gratitud se convierte en el único pensamiento
con que substituimos estas percepciones descabelladas. Dios ha cuidado
de nosotros y nos llama Su Hijo. ¿Puede haber algo más grande que eso.Nuestra gratitud allanará el camino que nos conduce a Él y acortará la duración de nuestro aprendizaje mucho más de lo que jamás podrías haber soñado. La gratitud y el amor van de la mano, y allí donde uno de ellos se encuentra, el otro no puede sino estar. Pues la gratitud no es sino un aspecto del Amor, que es la Fuente de toda la creación. Dios te da las gracias a ti, Su Hijo, por ser lo que eres: Su Propia compleción y la Fuente del amor junto con El. TÚ gratitud hacia El es la misma que la Suya hacia ti. Pues el amor no puede recorrer ningún camino que no sea el de la gratitud, y ése es el camino que recorremos los que nos encaminamos hacia Dios.
De la Lección 195 “El Amor es el Camino que recorro con Gratitud”.
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