lunes, 24 de junio de 2013
Piensa en cuan santo debe ser tu hermano.
¡Cuán santo debes ser tú, que desde ti la Voz de Dios llama amorosamente a tu hermano para que puedas despertar en él la Voz que contesta TU llamada! ¡Y cuán santo debe ser TU HERMANO cuando en él reside tu PROPIA salvación, junto con SU libertad! Por mucho que lo quieras condenar, Dios mora en él. Pero mientras ataques Su hogar elegido y luches con Su huésped, no podrás saber que Dios mora igualmente en TI. Mira a tu hermano con dulzura. Contempla amorosamente a aquel que lleva a Cristo dentro de sí, para que puedas ver su gloria y regocijarte de que el Cielo NO esté separado de ti.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario